sábado, 28 de febrero de 2015

ADIOS A JOSE MONGE PABLO

Ayer dimos  cristiana sepultura, en Godojos, a José Monge Pablo. José era uno de los Patriarcas que quedaban en el pueblo. Había cumplido 87 años. Superó con creces la edad de su padre, que murió joven, de su madre Resurrección y de su hermano Germán. Era agradable ir al pueblo y encontrarte a José sentado al sol o a la sombra, dependiendo del tiempo, en los poyos de la casa de Joaquín o de la fuente. Para mí, al menos, ver apersonas ancladas de por vida en el pueblo era reconfortante.
Cuando yo era niño, mi casa y la de los Monge eran vecinas. Recuerdo a la tía Resurrección, delgadita, pero fuerte, siempre de luto. Sus hijos altos y fuertes, y su hija María, llena de vida y de juventud. Eran otros tiempos, entonces Godojos bullía de vida. Años después llegaría la diáspora, poco a poco nos fuimos yendo del pueblo. José  y su mujer permanecieron en él.
Ayer recibió la despedida de muchos de sus vecinos y de cantidad de amigos de sus hijas y de los pueblos vecinos. Las puertas de la Iglesia se abrieron de par en par para recibir su cadáver. La iglesia donde fue bautizado, donde recibió la primera comunión, donde se casó y donde bautizó a sus hijas. Lo mismo que la Iglesia de su pueblo lo recibió con las puertas abiertas, lo habrá recibido Dios Misericordioso con los brazos acogedores.
Las campanas tañían llenas de tristeza con el toque de difuntos. Jesús Borque cumplía su promesa de tocarlas en su entierro. Jesús me contaba en el viaje, que José, no hace mucho, le había invitado a una cerveza y le había pedido que cuando falleciese tocase las campanas. Se cumplió su deseo.
En la iglesia, llorosa, estaba toda su familia. Sus hijas y yernos, sus nietos, su hermana María con su familia y su hermano Jesús con sus hijos. La misa fue emotiva. Recordando mi infancia eché de menos el catafalco que poníamos los monaguillos en el centro de la iglesia y las cadencias de los cantos gregoriano que cantaban mi padre, Cipriano, Germán, José, el tío Monge… Esa secuencia con el “Recordare Jesu Pie”… que te ponía la carne de gallina. En compensación varias señoras cantaron cánticos religiosos muy entonados y llenos de mensaje. Olga leyó sendas cartas, muy cariñosas y emotivas, de un nieto y una nieta.
Subimos al cementerio, acompañados siempre del triste tañido de las campanas. Allí lo colocaron en el panteón familiar junto a su esposa. El sacerdote rezó un responso y todos nos despedimos. Que  el matrimonio descanse en paz y disfrute de  felicidad en la vida eterna por siempre.
Zaragoza, 28 de febrero de 2015

CARLOS ALDA

miércoles, 11 de febrero de 2015

OFICIOS EN GODOJOS

La despoblación del mundo rural, sobre todo en Aragón es una realidad. Cuando yo era niño en Godojos éramos alrededor de quinientos habitantes. Hubo épocas, que hasta las casa más pobres y abandonadas estaban habitadas por emigrantes, que se establecían temporalmente en Godojos. Aparte de la dedicación casi total a las labores agrícolas en el pueblo había otros oficios, que voy a intentar resumir brevemente.
En los años cincuenta Godojos tuvo SACERDOTE, MÉDICO, MAESTRO Y MAESTRA Y SECRETARIO  que eran funcionarios públicos desempeñados por personas que no eran del pueblo.                   
SACERDOTES conocí a Mosén SALVADOR  y a Mosén FÉLIX. 
MÉDICOS: Don FELIPE Y don ENRIQUE. Este último se casó con Laurita, moza del pueblo.
MAESTROS Y MAESTRAS: Don PATRICIO y doña Agustina, matrimonio pedagógico. Don CAYO y doña CARMEN, que se casó con mi tío Pablo. Don CELESTINO Y don FRANCISCO.
SECRETARIO: don Gil  y JESÚS JAVAL,  que se casó con Elena, moza del pueblo.
JUEZ DE PAZ: Yo conocí como tal al tío Monge. Su misión era juzgar litigios entre vecinos y procurar que todos llegasen a un acuerdo amigable.
GUARDIA: Se preocupaba de vigilar los campos para que nadie robara lo que pertenecía a otros. Llevaba cruzada al pecho una correa con una placa donde se indicaba su cargo. En el verano, hasta después de las vendimias, había dos guardias que vigilaban todo el término.
AGUACIL Y PREGONERO: Fue el tío Federico, que era hermano de mi abuela. Heredó el cargo su hijo Domingo. Recuerdo que llevaban gorra de plato en algunas ocasiones y que tocaban una corneta antes de recitar el pregón que siempre empezaba: “De Orden del  señor Alcalde se hace saber…”. También anunciaban la venta de sardinas o de otras cosas.
MEDIDORES: solían ser dos y se encargaban de medir el vino, mediante la cántara, cuando venían a cargar los camiones  o castellanos bajaban de  Soria o  de Guadalajara con sus caballerías y su buena merienda a comprarlo. Una vez que estuvo mi padre hospitalizado, coincidimos con una familia de Gómara, Soria, y al decirle el pueblo de donde éramos nos recitó el refrán: “ El pan con ojos, el queso sin ojos y el vino de Godojos”. Se lo había enseñado su padre, que bajaba a nuestro pueblo a comprar vino todos los años.
FORJADOR: En Godojos tuvimos la suerte de tener como vecino,durante un tiempo, a Pablo Remacha, auténtico artista en la forja del hierro.
En Aragón se le reconoce como uno de los artesanos más importantes del siglo pasado.Su hija Anita se caso con el locutor Paco Ortiz. Su hijo Paco Ortiz Remacha sigue como locutor.

HERRERO: Este empleo era muy importante en Godojos. En aquella época había muchas caballerías: mulas, machos, algún caballo y alguna yegua y varios burros. Había que calzarlos con herraduras. Recuerdo cómo mi tío José Luis alisaba el casco de las caballerías y después les clavaba las herraduras sacando las puntas de los clavos por el casco sin dañarlas. El herrero también aguzaba los barrones, las reja, y las orejeras de los arados o “aladros” que decíamos en Godojos. También aguzaba las diversas azadas que se empleaban en el campo. El herrero fue mi tío José Luis y una vez que estuvo enfermo le sustituyó uno de Alhama al que llamábamos herrerillo.
CARPINTERO: El tío Bernabé tuvo un tiempo una carpintería. Recuerdo que hizo las tarimas sobre las que se apoyaba el “MONUMENTO” en Semana Santa.
LUCERO: el lucero tenía que subir todas las tardes a conectar la luz al trasformador que había en el castillo y a desconectarla todas las mañanas al hacerse de día. El cargo de lucero y electricista lo tuvo siempre el tío Cesáreo. Era un hombre bueno y también buen bebedor. Cuando se enfadaba amenazaba: “Mira que te corto la corriente”…
EL MATACHÍN: Este era un trabajo temporal, duraba desde san Martín, por aquel refrán que dice: “A cada cerdo le llega su san Martín”, hasta después de san Antón. Yo conocí de matachines al tío José Cebolla, a Heraclio Monge,Tomas Valero y al tío Cipriano Borque. Todos lo hacían muy bien en esas mañanas frías de invierno, en las que se sobrevivía gracias a las copillas de cazalla y a las calorías que nos proporcionaba el almuerzo con las degolladuras del cerdo.
CABRERO: En el pueblo casi todas las familias teníamos una cabra, que nos daba leche con la que desayunábamos por la mañana. También nos daba uno o dos cabritillos al año, que criábamos en casa y que el día que los matábamos, aunque nos hacía mucho duelo y lástima, era una pequeña fiesta. Recuerdo lo buenos que nos sabían los calostros, que era la leche que se le sacaba a la cabra recién parida. Bueno, pues una persona del pueblo, casi siempre un chico joven, cuidaba a todas estas cabras. Por la mañanita tocaba un cuerno y de todas las casas salían las cabras que se agrupaban en una zona que llamábamos las “escuelas viejas”. Si alguna vez nos distraíamos las teníamos que llevar hasta allí. Al atardecer volvían al pueblo y cada cabra se dirigía a su casa sin confundirse.
PASTORES: En el pueblo había varios rebaños que cuidaban los pastores. Su vida era muy sacrificada, no tenían fiesta casi ningún día del año. Yo me recuerdo el tío Cipriano, pastor, padre de Luis, que era cofrade de san Lamberto, lo que disfrutaba ese día y lo bien que hacía bailar al pendón de la cofradía.
CARNICERO: EL TÍO Antonio y la tía Nicolasa tenían carnicería, porque tenían rebaño de ovejas. Nos vendían las chuletas para asar en la bodega y también la asadurilla para freírla en la sartén. El tío Valero también tuvo carnicería. PESCADERÍA nunca hubo en Godojos. A veces venían de Alhama o de Ateca, con una moto o con una caballería a vendernos sardinas. Eran muy apreciadas las sardinas de pico
                                             
PANADERO: Por  aquel tiempo solamente funcionaba el horno de mi abuela, pero hubo otros hornos en Godojos. Aparte de hacer el pan para venderlo, casi todas las familias llevaban los panes que habían amasado en sus artesas para cocerlo en el horno. Las mujeres hacían una señal en sus redondos panes para no confundirlos con otros. En el horno además se cocían las madalenas y los mantecados que se preparaban para las fiestas o para las bodas. Era muy típico hacer grandes tortas con aceite y azúcar para el chocolate de las bodas o para las quintas de los mozos. También se cocían para la merendilla las molletas y las “culecas” rellenas de ricos productos de la matacía. En época de racionamiento recuerdo que se cocía pan de centeno, que era más oscuro que el de trigo, le llamábamos pan negro.
TENDEROS: Dos tiendas había en Godojos, la de mi abuela y la de la tía Inocencia, eran pues las tenderas del pueblo.
LECHERO: El tío Torres compró dos vacas y vendía la leche a quien quería comprarla, si es que no tenía cabra o ésta daba poca leche.
 CRIADOS Y CRIADAS: En las casa de los ricos, como tenían mucha hacienda y generalmente pocas ganas de trabajar, solía haber uno o dos criados y una o dos criadas. Algunos eran del pueblo pero otros y otras eran forasteros o forasteras. Muchos se casarón con chicos o chicas del pueblo.
Ya veis que en Godojos había de todo. Su economía era de subsistencia, pero gracias a los cerdos, a las gallinas, a los conejos, a las cabras, al trigo que recogíamos y al vino que producían nuestras viñas vivíamos bien. Cuando necesitábamos ropa o zapatos, íbamos a Calatayud. Allí comprábamos de todo.
Saludos especiales a Vicente Cebolla Sabroso, que está en Lejona(Vizcaya) y disfruta cuando su hija le lee estos recuerdos de Godojos.Le saluda Jesús Borque y demás amigos del pueblo.

ZARAGOZA 10 DE FEBRERO DE 2015.

CARLOS ALDA GÁLVEZ




jueves, 5 de febrero de 2015

FEBRERO EN GODOJOS

El mes de febrero es un mes corto pero frío y algo traicionero. Muchos años, unos días de buen tiempo llenan de flores los almendros, pero una helada nocturna o matinal las queman totalmente y nos dejan sin almendras ese año. Recuerdo las mañanas de febrero en el pueblo y veo el cerro de las bodegas y de santa Ana cubierto de blanca y fría escarcha, que en las zonas más sombrías permanecía sin irse durante varias jornadas.
El refranero se preocupa de los cambios de este mes: “Febrerillo el corto, un día peor que otro”. “En febrero busca la sombra el perro”.  “Por san Blas la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves” También hacen referencia los refranes al calendario: “Por san Blas una hora y más”. Es lo que van creciendo los días. “Para san Matías pega el sol en las sombrías, se igualan las noches con los días y cantan las gollorías”. Todos sabemos que las noches se igualan con los días cuando llega la primavera el 21 de marzo, pero como la fiesta de san Matías se celebraba el día 24 de febrero ya nos vamos acercando a esa igualdad. Creo que es una cuestión de rima dentro del pareado.
Febrero era un mes que tenía cierto aliciente para los chicos de Godojos. Iniciábamos el mes con la fiesta de la “CANDELARIA”. Los maestros nos subían a la iglesia, y allí durante la misa nos repartían unos cabos de vela que encendíamos como pequeñas candelas para celebrar el día de la Purificación de la Virgen María y la Presentación de Jesús en el Templo. Escuchábamos con respeto el relato evangélico donde se repetían las profecías del Anciano Simeón y de la Profetisa Ana. Los cabos de vela los llevábamos a casa.
SAN BLAS.
Patrono de la garganta. Era un médico que fue martirizado en las persecuciones romanas. Para honrarlo los chicos de Godojos cantábamos estupendas canciones en presencia de todos.
Era un día grande en Godojos. No había escuela. Los chicos matábamos un gallo en medio de la plaza después de haberle cantado una canción cada uno. Pobre gallo colgado de las patas en el centro de una soga, que iba desde el balcón del Ayuntamiento al de la casa de mi abuela. Todo el pueblo se reunía para escuchar las canciones y las andanzas del gallo, que como un alcahuete se metía por todas las casa y conocía todo lo que en ellas pasaba. En boca de los chicos salían todos los chismes y dimes y diretes del pueblo. Había gente que no quedaba muy bien parada, pero todos admitían las revelaciones con humor. Por la tarde nos comíamos el gallo, que previamente había guisado alguna madre para todos los chicos. Invitábamos también al maestro. Ahora lo pienso, y aunque elegíamos un gallo gordo, creo que era poco gallo para tanto chico. Claro que en el recorrido pidiendo por las casa nos habían dado, además de dinero viandas muy sabrosas para compartir con el pobre gallo.
Menos mal que, como ya no quedan chicos en Godojos esta fiesta ya no se celebra, porque de ser así los ecologistas y protectores de animales descolgarían  el gallo de la soga y nos lo quitarían.
SANTA ÁGUEDA
El día cinco de febrero es la festividad de santa Águeda. Joven mártir a la que le cortaron los pechos. En Godojos no se conmemoraba de una manera especial, pero ahora, varias mujeres del pueblo celebran la fiesta en Zaragoza. Oyen misa devotamente en la iglesia del Portillo, donde se encuentra la SANTA, le rezan para que les proteja sus pechos y los de sus hijas y disfrutan de un día de fiesta, ya que en este día la mujer es la protagonista.
LAS MERENDILLAS
También en febrero se celebraban la merendillas, el jueves y el sábado. ¡Qué alegría para los chicos esos días! Soñábamos con ellos y las dos horas que íbamos a la escuela por la mañana estábamos bien nerviosos. Cuando los maestros nos daban suelta subíamos a casa toda marcha a coger el talego con la molleta, repleta de cosas buenas, y los sabrosos buñuelos endulzados con pastosa y dulcísima miel o azúcar. En grupo nos íbamos a san Jorge donde con buen apetito dábamos buena cuenta del contenido del talego.
Hoy día los mayores mantenemos esa costumbre, y el sábado nos juntamos en la cueva de san Jorge con nuestra molleta y con nuestros ricos buñuelos. Es una fiesta estupenda donde todos compartimos viandas y dulces y tomamos el sol de febrero resguardados del viento, divisando un bello paisaje a nuestros pies y allá a lo lejos el pueblo con su iglesia, la ermita de santa Ana y el castillo.       
Este año se celebra la merendilla el sábado día 14, fiesta de san Valentín. Yo animo a todos los amantes de Godojos a que vengan al pueblo a participar de esta entrañable costumbre, por descontado que se lo pasarán estupendamente.
ZARAGOZA, 5 DE ENERO DE 2015.

CARLOS ALDA GÁLVEZ

miércoles, 28 de enero de 2015

UN GRAN ARTISTA HIJO DE GODOJOS

Hace unos días Miguel Ángel Bernal y un servidor estuvimos visitando una magnífica exposición de pintura de un gran pintor y escultor que nació en Godojos.
Este artista, aunque a él no le gusta que le llamen así, es JESÚS MONGE, hijo de Heraclio (godojeño) y de Rosa de Ibdes. Nació en Godojos aunque aprendió a andar ya en Zaragoza. Montó su exposición en un local de la calle Isaac Peral nº 1.
Personalmente me quedé sorprendido de la obra que presentaba, creo que Miguel Ángel, más entendido que yo, también. Dice el díptico propagandístico que él mismo fabrica sus colores.
Es un pintor realista. Maneja maravillosamente el dibujo. Su Adán y Eva, que quieren ser una réplica de los que en el renacimiento pintó Durero, te cautivan nada más verlos. Esos cuerpos casi perfectos de un hombre y una mujer de color responden perfectamente al canon clásico de perfección.
Pinta paisajes marinos con una dedicación y uno detalles inigualables. Tampoco se le resisten los paisajes de montañas, como el del valle de Covadonga. Las vistas que nos presenta de la ciudad con sus luces nocturnas o sus casas, iglesias, calles  y torres semiborradas por una niebla perfectamente conseguida, te sobrecogen. Sus dotes de perfecto artesano los muestra en el intrincado montaje de “Saica estación” donde se disponen maravillosamente los cables lo raíles del tren  los vagones, los almacenes y las casas del fondo difuminadas por el humo y una persistente neblina.
A mi juicio no es un pintor cualquiera. Creo que es un pintor con mucho oficio y con una indudable chispa de creador. No dudo que pasará a la historia de la mejor pintura y que sus cuadros los veremos expuestos en los mejores museos y en colecciones particulares de reconocido prestigio.
Enhorabuena amigo Jesús, sigue derrochando creatividad y oficio en tu maravillosa obra.
Zaragoza 26 de enero de 2015-01-26

CARLOS ALDA




lunes, 26 de enero de 2015

ENERO EN GODOJOS

Mis recuerdos de cuando era niño y vivía en Godojos son de un mes muy frío. Los chicos bajábamos un poco antes a la escuela para encender la estufa de serrín, era el único medio de calefacción de entonces, el maestro colocaba su mesa junto a la estufa y nosotros los pupitres a su alrededor. No siempre había serrín. El ayuntamiento hacía acopio de él en el matadero, pero a veces se acababa. Recuerdo un maestro, que se llamaba don Francisco, que, un vez que se acabó el serrín, nos pidió que bajásemos suelas de alpargata de goma, ya viejas, o albarcas que no valían. Nunca la estufa dio tanto calor como los días en que empleamos este combustible, lo del olor a goma, daba igual. Las chicas eran más limpias y se bajaban unas rejillas con brasas sobre las que ponían los pies.
Casi todas las mañana amanecía con unas escarchas muy fuerte, que blanqueaban el cerro de las bodegas como si hubiese nevado. Pero en Godojos todas las casa habían matado ya sus cerdos y gracias a las morcillas y a las tajadillas de tocino tomábamos las suficientes calorías como para aguantar el tipo. Casi todos los años nevaba y los hombres se afanaban en trazar caminos retirando la nieve para bajar a la fuente o ir a la iglesia. Con las heladas nocturnas grandes carámbanos de hielo o chorlitos colgaban de los tejados de las casas. Como no se iba al campo, los hombres tomaban el sol en la plaza o se resguardaban en el patio de la posada del tío Ramón y de  Ana María comentando sus cosas. Por las tardes el bar se llenaba de personas y de humo de los muchos cigarros y farias que se fumaba.
Al atardecer nos resguardábamos todos en torno al hogar, donde ardían los sarmientos y las brillantes brasas de una cepa que se consumía lentamente. Con las brasas que sobraban se llenaba el calentador que hacía soportable meterse entre unas sábanas heladas, porque las habitaciones registraban unas temperaturas mínimas.
Además de Año Nuevo y Reyes, la única fiesta del mes de enero era el día de san Antón. Como en Godojos había tantas caballerías los mozos subían a santa Ana y daban con las mulas tres vueltas, parando en cada una de ellas junto a la puerta de la ermita a rezar un “padrenuestro”.
Los chicos veíamos esta ceremonia expectantes desde la plaza y gozábamos si lo hacían montados en las mulas y corriendo. No se iba a la iglesia como ahora a bendecir los perros y los gatos. En Godojos, estos pobres animales no tenían muy buena vida. Por otra parte lo único destacable de san Antón era que nos comíamos el morcillón del cerdo, que solía estar buenísimo. También las gallinas solían empezar a poner huevos, temerosas de la amenaza que les hacía el dicho: “Por san Antón gallina pon y sino retorcijón”. El día 20 era la fiesta de san Sebastián y san Fabián, que se celebraban en muchos pueblos, por ejemplo en Nuévalos, pero no en Godojos.
En febrero los chicos celebrábamos la fiesta del Gallo para san Blas. Ahora andábamos ocupados aprendiéndonos nuestras canciones. Pero eso  ya lo comentaremos otro día.
Zaragoza 26 de enero de 2015-01-26
CARLOS ALDA


San Ildefonso 2015


El grupo “ALMUERZO GODOJEÑOS” nos reunimos el 23 de enero en la bodega de casa para celebrar el tercer almuerzo de este mes de enero y el quinto del curso 2014-2015. Al primer almuerzo nos invitó Paco Bosque, el marido de Dolores Cebolla que ya lleva varios años participando de estos eventos. Roque Martín, marido de mi prima Marisa Nieto, fue el protagonista del segundo almuerzo en el bar “La VILLA DE PLENAS”, ya que hemos cambiado de lugar, porque mi primo, José Ignacio Alda, traspasó a los chinos su bar restaurante de la plaza Emperador Carlos I.

Al primer almuerzo del año en curso nos invitó Jesús Borque, de sobras conocido por todos, casado con mi prima Conchita Alda. Ángel Ramos, marido de mi hermana Maricarmen Alda, fue quien pagó el segundo almuerzo del mes de enero. El tercer encuentro lo hicimos en mi casa, según costumbre. Elegí la fecha del 23 de enero, festividad de san Ildefonso, porque era el santo y cumpleaños de mi padre, Ildefonso Alda. Ese día hubiera cumplido 104 años, veinte más que mi tío José, el único hermano vivo, al que le llevaba 20 años justos. Desde el cielo disfrutaría viéndonos a los del pueblo celebrar su cumpleaños juntos ante una buena mesa y con un buen vino.

A los almuerzos, regularmente, asistimos Paco Bosque, Roque Martín, Jesús Borque, Ángel Ramos, José Alda, el más veterano de todos, Juan de Cetina, cuñado de Jesús Borque, un servidor, Carlos Alda y recientemente se nos ha apuntado Máximo Nieto Alda, que vive a hora en las Delicias en Zaragoza. A veces asiste, si está de vacaciones, José Luis Nieto Alda. Al último almuerzo Máximo trajo a su consuegro, Jesús, natural de Alhama de Aragón. Al que invitamos a unirse a nuestro grupo. Los dos están muy felices porque recientemente han sido abuelos de una nieta preciosa.

El menú de los almuerzos es siempre el mismo: un surtido de chorizo, longaniza y morcilla puestos en la mesa para compartir y dos huevos fritos por barba con jamón y patatas fritas. Saboreamos un buen vino de la tierra y después nos tomamos nuestro café, cortado, carajillo, copa de coñac o chupito de orujo. Ya bien comidos y bien bebidos disputamos nuestras partidas de guiñote con entusiasmo, alegría y acalorados comentarios o discusiones.

El día de san Ildefonso, además del almuerzo, a eso de las tres de la tarde celebramos una comida de hermandad. Se fueron mi tío José y Jesús de Alhama, pero se incorporaron José Luis Nieto y Salva Nieto que venían de trabajar con muy buen apetito. En el primer plato compartimos unas judías blancas con morro y oreja que estaban buenísimas. Para segundo plato degustamos deliciosos codillos guisados a las finas hierbas. De postre piña, para desengrasar y en el café endulzamos la vida con mazapanes “Conchita” de la casa “Peces” que todavía quedaban de las últimas navidades. El vino, abundante, consistente, con un buqué   agradable al paladar era de la cosecha de Jesús Borque.

Después de muchos guiñotes, salíamos de la bodega a las siete y media de la tarde,  felices por haber pasado una velada tan agradable.

ZARAGOZA 26 DE ENERO DE 2015.

CARLOS ALDA






miércoles, 24 de diciembre de 2014

ESPERANZA 2014

Otro año más y otra cita con la Patrona de Godojos, la Virgen de Esperanza. A pesar de ser ya casi en invierno, es una fiesta muy querida por la gente de nuestro pueblo. Queda todavía un rescoldo de fe y de cariño hacia nuestra Virgen, así como después de la hoguera de la víspera, queda mucha brasa que perdura largas horas.
El pueblo estaba animadísimo. Mucha gente. Algunos vienen de lejos y año tras año disfrutan de la fiesta de la Esperanza y de la buena compañía de sus amigos del pueblo.
La HOGUERA  nocturna  es un acontecimiento cada vez más esperado y celebrado. La leña se quema y el chisporroteo se eleva a lo alto como queriendo homenajear a todos los que desde hace muchas décadas encendieron esa misma hoguera. Cuando yo era niño hacíamos dos grandes hogueras en Godojos. La primera se encendía el día trece de diciembre, festividad de santa Lucía. Los chicos íbamos de casa en casa pidiendo leña. Cuando la hoguera se había consumido asábamos patatas. El día diecisiete, víspera de la Virgen de Esperanza, los mozos encendían una hoguera menor junto a la puerta de la ermita. Ahora la hoguera se hace en la bajada a la fuente y no solamente se asan patatas, que por supuesto no son de despreciar, se asan chorizos, morcillas, papada, chuletas… y se comen en buena armonía. Este año se ha encendido una hoguera espectacular, y los más valientes han disfrutado de su calor y de la alegría del buen vino y de la buena armonía hasta altas horas de la madrugada.
El día que celebrábamos la fiesta de la Virgen amaneció un día espléndido. El cielo vestía su añil de gala y el sol lucía con unos rayos poderosos. A las doce se celebró la santa misa en la ermita. El sacerdote alabó lo bien que cantaban las devotas y devotos de la Virgen. El altar estaba adornado como siempre se hace en las grandes solemnidades. Yo eché de menos que no sacásemos a la Virgen a pasear por el pueblo. Pienso  que a ella le gusta y a nosotros también nos gusta llevarla a hombros.
La buena armonía de todos los que asistimos a la fiesta se demostró en el ágape que nuestro alcalde nos preparó en el pabellón. Todo muy rico y muy abundante. Había comida para “todos los frailes de Veruela”, según el dicho. Pero el mayor acierto fue sorprendernos con un plato de garbanzo con bacalao y de judías con oreja. ¡Qué bien cocinados estaban! ¡Qué suerte tenemos con contar con un auténtico profesional en el bar del pueblo!, después de este año y medio lamentable que hemos pasado. Tengo que felicitar a los artífices de esta fiesta, a los que han trabajado, y a los que han aportado estas buenas ideas. Pienso que alguna mujer tiene mucho que ver en ello.
Por la tarde, el bar estaba a rebosar. Guiñotes, rabinos, cervezas, chupitos, copas… buen ambiente y mucha alegría. Daba pena marcharse sin terminar del todo la fiesta.
Ya solamente me falta felicitar la NAVIDAD a todos los que asististeis y también a los que seguramente se quedaron en casa con gran dolor de corazón.
FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS GODOJEÑOS Y SIMPATIZANTES. QUE EL AÑO 2015 COLME VUESTROS DESEOS Y OS HAGA MUY FELICES.

CARLOS ALDA. Zaragoza 22 de diciembre de 2014