viernes, 9 de marzo de 2012

OBITUARIOS

EN MEMORIA DE RAMÓN IBÁÑEZ
Ayer me comunicaron que había fallecido RAMÓN IBÁÑEZ, nacido en Godojos. Era hijo de Tomás y de Carmen y nieto del tío Valero. Recuerdo al tío Valero la tarde del Jueves Santo tocando una campana de mano, por distintas esquinas de las calles del pueblo, minutos antes de la procesión. El sonido triste de la campana y las palabras que decía el buen señor nos sobrecogían y nos hacían pensar en la otra vida: “Mira que te mira Dios/ Mira que te está mirando/ Mira que vas a morir/ Mira que no sabes cuando”.  A la muerte de su padre, fue Tomás quien heredó la campana y la tradición. La última vez que la tocó seguramente que fue en Radio Nacional, cuando entrevistaron a mi padre, a Manuel y a otros de Godojos para hablar de nuestra Semana Santa. Allí se oyeron por última vez los tristes sones de esa triste campana. Yo no conocía a Ramón pero sé que nació en Godojos y que era buena gente. Descanse en PAZ este hijo de Godojos que ha fallecido. Desde aquí pido para él un recuerdo y una oración por su alma a la Virgen de Esperanza.
ZARAGOZA, 9 de Marzo de 2012
CARLOS ALDA.

OBITUARIOS

EN MEMORIA DE ÁNGEL GÁLVEZ
En el almuerzo nos enteramos que había fallecido ÁNGEL GÁLVEZ. Yo recuerdo de chico que le llamaban el “Angelillo de la plaza”, que era donde vivía. Era hijo del tío Lorenzo, que estaba cojo. Sus hermanos se llamaban Pepe, Lorenzo. Miguela y Pilar. Ahora vivía en Zaragoza con su hermana Pilar, sus sobrinos cuidaban que ambos estuviesen atendidos. Ángel era una persona sencilla. Yo le recuerdo como buen fumador y mejor conversador. Realmente el arte de la conversación lo manejaba con soltura. Era observador y filosofaba sobre los acontecimientos normales de la vida. Descanse en PAZ este hijo  de  Godojos que ha fallecido . Desde aquí pido para él un  recuerdo y una oración por su alma a la Virgen de Esperanza
ZARAGOZA, 9 De Marzo de 2012
CARLOS ALDA

REUNIÓN PARA HOMBRES, DÍA SIETE DE MARZO

¡Qué bien se siente uno con los amigos! El día siete de marzo volvimos a reunirnos para compartir almuerzo, conversación, noticias  y amistad. Celebrábamos el cumpleaños de Alfonso Cebolla, 79 años ya, y está joven y fuerte como un adolescente. Compartimos mesa y mantel con él: José Alda, Alfonso Alda, Roque Martín, Jesús Borque, Ángel Ramos, Carlos Galindo y el cronista que escribe estas líneas. Nos falló Paco que tuvo que ir al médico para que le realizase una cura en la mano.
El almuerzo resultó estupendo, como siempre. Demostramos que seguimos teniendo un apreciable  apetito.  La longaniza, los huevos fritos con jamón, vuelta y vuelta, y las crujientes patatas fritas fueron saboreados con placer, regados con buen vino tinto de la tierra y sazonados con agradable conversación, no ausente del buen humor de algunos chascarrillos.
Como siempre terminamos con sendas partidas de guiñote, que son un estupendo colofón a todos nuestros encuentros. Desde este bloc  le deseo al primo Alfonso que cumpla muchos más años y que todos podamos celebrarlo de la misma manera.
ZARAGOZA, 9 DE MARZO DE 2012
CARLOS ALDA

jueves, 1 de marzo de 2012

ALMUERZO DE AMIGOS DE GODOJOS EN EL RESTAURANTE EMPERADOR

Hemos reiniciado nuestros almuerzos. Estábamos todos: José Alda, Alfonso Cebolla, Alfonso Alda, Jesús Borque, Roque Martín, Carlos Galindo, Paco, el marido de Dolores, Ángel Ramos y un servidor.
Invitaba mi cuñado Ángel Ramos. Como siempre nos han sacado unos platitos de morcilla, chorizo y longaniza para abrir boca. Después cada uno ha pedido sus dos huevos fritos, con patatitas, con jamón o panceta o chistorra… ¡Qué buen apetito tenemos todos! Con tan ricas viandas el vinillo entraba sin sentir. Y es que el buen vino tinto es el mejor acompañante de estos almuerzos. La compañía siempre grata ha resultado todavía  más agradable, porque hacía más de un mes que no nos veíamos.   
El almuerzo lo hemos terminado con nuestros cafés, nuestras copas o chupitos y por supuesto, con sendas partidas de guiñote.
Alfonso Cebolla nos ha aplazado para celebrar otro el próximo miércoles.
ZARAGOZA, 1 de Marzo de 2012.  CARLOS ALDA

EL DIA18 DE FEBRERO LA MERIENDILLA

El día 18 de febrero celebrábamos en Godojos la Meriendilla. De niños teníamos dos días de meriendilla: el JUEVES LARDERO Y EL SÁBADO HOGUERO. Sé de qué viene el nombre de lardero, pero no sé, ni he encontrado en ningún sitio de qué proviene el nombre de “hoguero”. Puede ser que venga de hoguera, porque, tal vez, en otros tiempos se celebrase el día encendiendo una hoguera. Lo ignoro.
Lo que sí es cierto que, siguiendo una buena costumbre, nos preparamos para celebrarlo en muy buena compañía, en la soleada cueva del cerro san Jorge. Salimos de Zaragoza con mucha ilusión y llegamos a la cueva provistos de nuestras molletas rellenas de sabrosas viandas. No sé si por el calor reconcentrado en la cueva o por beber un vinillo fresco, de la cosecha del Borque, en ayunas, lo cierto es que a mi santa esposa le dio un mareo y perdió el sentido. Sin duda fue causa de un síndrome vagal. Estos nervios que controlan la digestión, cuando se enfadan dejan sin corriente sanguínea al cerebro y la pérdida de sentido es fulminante.
A mi esposa ya le ha sucedido este episodio alguna vez, y parece que es hereditario porque a su padre también le pasaba. NO tiene mayor importancia, aunque el susto es gordo y las dos o tres horas que pasa hasta recuperarse son malas.
Yo desde estas líneas tengo que decir GRACIAS, MUCHAS GRACIAS  a todos. A mi cuñado Ángel y a Fernando, que como dos expertos sanitarios la atendieron y propiciaron que recobrase el conocimiento. A mi prima Esther, que rauda fue a buscar el primperan, creo que hasta la farmacia de Ateca. A Conchita y a Charo que le prepararon la habitación y la abrigaron bien para que se recuperase pronto. A Elena, a Puri… a todas y todos que se interesaron tanto por ella. GRACIAS, MUCHAS GRACIAS  a todos.
La meriendilla no terminó bien.  No probamos los buñuelos, no jugamos al guiñote, no nos reímos con los chascarrillos de la gente, pero sí que comprobamos que en Godojos somos solidarios y que nos afectan las cosas de los demás.
Mi primo Jesús, que hacía varios años que no venía a la meriendilla, cree ser el gafe, porque la vez anterior que estuvo, fue cuando su hermano Salva sufrió el accidente de coche. No lo creas Jesús, simplemente fue mala suerte.
Un abrazo a todos y hasta el próximo SÁBADO DE MERIENDILLA. 




CARLOS ALDA

sábado, 21 de enero de 2012

CELEBRACIONES CON AMIGOS DE GODOJOS

Cualquier motivo es bueno para reunirse y pasarlo bien los amigos y familiares. En los días navideños, después de la Nochebuena, en Godojos se aprovechaba para matar uno de los cerdos que poseían las familias. Se iniciaba la función bien de mañana degustando unas pequeñísimas copas de aguardiente y calentando el agua de la caldera para pelar al cochino. Dar muerte al cerdo era todo un rito muy ruidoso y macabro. Pelarlo, colgarlo en el patio de la casa y sacarle el mondongo para limpiarlo y hacer las morcillas era obra del matachín que decíamos en Gosdojos, en otros pueblos lo llamaban matarife, las dos palabras admite el diccionario. Se almorzaba con una buena sartenada de migas y las degolladuras del sabroso marrano. Las tareas de hacer la matanza las dominaban las mujeres del pueblo a la perfección, aunque siempre había una que controlaba la proporción y mezcla de las especias para que las morcillas, bolas, longanizas y chorizos salieran en su punto. Las cenas en familia eran abundantes, enjundiosas, alegres y muy participadas. Los chicos teníamos un aliciente más, que era sobar la vejiga hasta poder hincharla y convertirla en un efímero balón.
Para recordar estos buenos momentos vividos en el pueblo hace ya muchos años, nos juntamos en mi bodega de Zaragoza Roque Martín, Salva Nieto, Carlos Galindo, Alfonso Alda, Jesús Borque, José Luis Nieto, Ángel Ramos y un servidor con motivo de degustar, hasta hartarnos, una judiada con oreja y morro de cerdo y unas buenas fuentes de escarola. El vino por supuesto que era de Godojos de las cosechas del Borque y de Roque. Las judías estaban divinas. Una pastilla de flatoril nos ayudó a hacer la digestión y a controlar las consabidas ventosidades inherentes  a dicho alimento. Cuentan las crónicas que los judíos sefardíes, cuando vivían en España, antes de que fueran expulsados por los  Reyes católicos, a esta pequeña y socorrida legumbre le llamaban cristianas. Era lógico no se iban los judíos a comer a las judías, como los cristianos no nos íbamos a comer a las cristianas.
La comida resultó suculenta y muy agradable. Salva aportó una perola de borraja, para que aquel que quisiera suavizara la legumbre con la aragonesa verdura. Después de los postres tomamos cafés copas, puros, cigarros y la emprendimos con unas partidas de guiñote. Las partidas tenían un aliciente. Los perdedores deberían aportar un euro para comprar un décimo de lotería para el sorteo del Niño. Todos aportamos algo, lo que indica que todos perdimos alguna serie, pero hubo alguno que aportó hasta cuatro euros, lo que indica que perdieron por lo menos cuatro series.
DÍA DOCE DE ENERO PRIMER CUMPLEAÑOS DE 2012
A las diez de la mañana estábamos citados en mi bodega, que como dice mi primo José Luis es terreno de Godojos. José Alda, Alfonso Cebolla, Alfonso Alda, Jesús Borque, Paco Bosque, Roque Martín, Carlos Galindo, Ángel Ramos, José Luis Nieto y un servidor nos sentamos a la mesa dispuestos a dar buena cuenta de los huevos fritos, la longaniza, la morcilla, la papada, el choricito… por supuesto regado todo con buen vino de Godojos. A fe que cumplimos sobradamente con el objetivo.
Después del café y las copas la emprendimos con el guiñote. Partida va y partida viene. Los perdedores aportaban el euro para jugar al bonoloto
La mañana pasó rápida entre partida y partida, copa y copa, anécdota y anécdota, chascarrillo y chascarrillo, siempre recordando gente y episodios de nuestro pueblo.
A las dos de la tarde abandonaron la bodega José Alda y Alfonso Cebolla. Los demás nos quedamos para comer unos sabrosos garbanzos negros, preparados por mi mujer, que sabían a gloria. Los garbanzos con congrio que prepara Esther en Godojos están buenísimos, pero estos preparados con sepia y calamares no les tienen envidia. Todos terminamos contentos y para hacer la digestión bebimos unas hierbas digestivas  mientras volvíamos a jugar al guiñote.
Salimos ya tarde de la bodega y aún nos paramos en el bar Amazonas para echar el arranque. La jornada fue completa y, a pesar de haber comido tanto, a nadie nos sentaron mal ni la comida ni la bebida.
ZARAGOZA 17 DE ENERO DE 2012, FIESTA DE SAN ANTONIO ABAD, SAN ANTÓN. DÍA EN QUE EN GODOJOS SE COMÍA EL MORCILLÓN   
CARLOS ALDA



martes, 17 de enero de 2012

VIVENCIAS EN GODOJOS


Entre Zaragoza y Godojos  solamente hay algo más de cien kilómetros. Es gratificante recorrerlos, aunque sea en invierno, si sabes que allí te esperan personas a las que aprecias y que sabes que te aprecian, para pasar juntos unas horas, compartir sabrosas chuletas en la bodega, paladear los naturales y apreciados vinos de cosechero y disputar unas competitivas partidas de guiñote en el acogedor bar del pueblo.
Tres veces he visitado Godojos, acompañado de mi mujer, a quien cada vez le gusta más pasar algún rato en el pueblo rodeada de amigos y familiares.
A finales de noviembre me llamó un amigo y antiguo profesor  y me dijo que estaba con su señora en el balneario de las Termas en Alhama. Me faltó tiempo para recomendarle que se presentase al primo Máximo, quien desde el primer momento  los trató como amigos. Además, de inmediato, aprovechando que  Borque y la prima Conchita estaban allí, les preparamos una invitación en la bodega. Aceptaron gustosos y se lo pasaron en grande. Bebieron y comieron a placer y alabaron lo ricas que estaban las chuletas, lo bien que pasaba el vino tinto y lo agradable qu4e les resultaba nuestra compañía.
Tomamos café en el bar y recorrimos el pueblo. Les llamó la atención tanto el castillo como la iglesia. “Es una iglesia bonita y muy amplia”, comentó mi amigo.  Regresaron al hotel muy contentos y prometieron volver a visitarlo en verano.
De nuevo volvimos a Godojos en el puente de la Constitución. Aperitivo  en el bar, merienda en la bodega y disputadas partidas de guiñote durante la tarde y también después de cenar. Es estupendo bajar al bar y encontrarte con caras conocidas, hablar con los amigos y comentar historietas y ocurrencias vividas hace muchos años. Godojos los días de fiesta con ambiente es agradable y acogedor.
DÍA DE LA VIRGEN DE ESPERANZA
¡Qué recuerdos tan agradables me trae esta fiesta! De niños la vivíamos con emoción y entusiasmo. Los nueve días anteriores se hacía la novena en la ermita de la Virgen. Se rezaba y se cantaban cánticos muy bonitos. Mi padre se los sabía de memoria y recuerdo que Germán Monge, antes de morir mi padre, me trajo uno de los versos que se cantaban a la Virgen de Esperanza en su novena.
La víspera de la Virgen, los mozos hacían una pequeña hoguera en la plazoleta cerca de la ermita. Al día siguiente había misa solemne presidida por el Ayuntamiento en pleno. Recuerdo que el alcalde llevaba la vara de mando. Después de la misa las autoridades, el cura, el médico y la Guardia Civil tomaban el aperitivo en el salón del Ayuntamiento. A los monaguillos nos daban una copita de vino dulce y una barrilla de guirlache que nos sabía a gloria.
Esto son recuerdos para la historia. Este año, la víspera se hizo una gran hoguera en la bajada de la fuente. Las llamas oscilaban altas y brillantes como lenguas de gigantescos dragones. Hubo que amortiguar el fuego rociando desde lo alto con pozales de agua. Muchas personas disfrutaron de estos momentos y después pudieron asar las consabidas patatas y algunas ristras de chorizo y longaniza. A pesar del frío el ambiente era cálido y de buen humor.
Al día siguiente, asistimos a misa y el cura mejicano nos hizo cantar, aplaudir y corear piropos a la Virgen de Esperanza. Sacamos a la Virgen en procesión por el pueblo. Estaba guapa, tan adornada y florida en su peana. Recordé parte de una oración que le hacíamos cuando yo era niño: “Pues vuestro poder alcanza, cuanto de Dios esperamos, Madre, Virgen de Esperanza”. Repetí estas frases con devoción recordándome de de los presentes y de los que ya no podían estarlo, pero que sin duda las rezaron un día llenos de fe y de cariño hacia nuestra Virgen.
La comida de hermandad, costeada por el Ayuntamiento, en el salón de las escuelas, fue genial y estuvo muy concurrida. Conté más de cien comensales. Los aperitivos fueron abundantes, buenos y contundentes. El vino “Alhago” estaba en su punto. Después del aperitivo, el restaurante “JOMA” nos trajo un guisado calentito y muy sabroso. Varias señoras de las que allí estaban repartieron los platos por las mesas y en pocos minutos todos estábamos dando buena cuenta de nuestro exquisito guisado. Había alegría, ambiente festivo y ganas de pasárselo bien. Después de los postres subimos hacia el bar donde pronto se ocuparon todas las mesas con sendas partidas de guiñote o de rabino. Da gozo ver el bar rebosante de personas pasándoselo en grande. Tengo que reconocer que no todo fue estupendo, pues Conchita y mi mujer nos dieron al Borque y a mi una soberana paliza al guiñote.
Me hubiese gustado pasar algún día de las navidades en Godojos, pero por una cosa o por otra me fue imposible viajar hasta allí.