jueves, 28 de julio de 2011

GODOJOS Y SUS FIESTAS: FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebra casi siempre en el mes de junio. En este mes, en Godojos, se trabajaba mucho. Se ultimaban las tareas de rayar las viñas y se comenzaba la siega de la cebada, a la que seguía de inmediato la siega del trigo, del centeno y de la avena. La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús suponía un oasis en medio de tanta faena.
Se empezó a celebrar en Godojos en la década de los cuarenta. Después del episodio del Cerro de los Ángeles, la devoción al Corazón de Jesús se extendió por toda España. En gran número de lugares estratégicos se colocó su imagen visible desde amplios espacios. Godojos le dedicó su plaza mayor, compró una imagen hermosa, que se expone en la iglesia, y estableció una fiesta en su honor. Se contrataba una banda de música para que animase la misa solemne y la procesión por todas las calles del pueblo. Recuerdo que en la procesión tocaba bellas  melodías religiosas y que la gente del pueblo cantaba entre otras canciones las de “Ven  Corazón Sagrado”  y la de “Corazón Santo, Tú reinarás…”
Además de su actuación en las funciones religiosas, la banda de música, acompañada de chicos y chicas, recorría las calles del pueblo tocando alegres pasacalles y amenizaba los bailes de la tarde y noche de la víspera, así como los bailes del vermut del día de la fiesta y también los de la tarde y noche. Los mozos y mozas, a pesar de estar cansados por los duros trabajos que se realizaban en el campo, no se perdían una pieza y bailaban con alegría y sin tomarse un solo descanso.
Yo era muy pequeño, pero recuerdo especialmente una fiesta del Corazón de Jesús. Mi abuelo “Royo”, padre de mi madre, murió la víspera y el entierro se celebró el día de la fiesta. Participó la banda de música tocando marchas fúnebres hasta llegar al cementerio. También recuerdo otro entierro que se celebró con música. Fue el del tío Faustino, “El tío Sordo”, abuelo de Ramiro y de Faustino, pero esto ocurrió para las fiestas de san Gregorio.
La fiesta que se celebra hoy día, en el mes de agosto, no tiene nada que ver con aquella que yo recuerdo cuando era niño. Sin embargo es una fiesta estupenda, muy participativa, porque han sabido ponerla en una fecha en que Godojos puede presumir de población.  Me viene a la memoria el entusiasmo que el querido y recordado Paulino ponía en ella. Los objetos que traía para las rifas y la generosidad con que invitaba a todos en su bodega. También es de admirar el esfuerzo que muchos y muchas ponen vendiendo lotería para que la fiesta resulte rica y no tan costosa para las arcas del Ayuntamiento, que sé, que con su alcalde a la cabeza,  se vuelca en ofrecer lo mejor.
Después de esta fiesta ya no se celebraba otra hasta el diez de agosto, fiesta de san Lorenzo, que coincidía con el final de la trilla. Pero de ella hablaremos otro día.

EL ENVERO

Godojos era un pueblo que su economía dependía de la viña en casi su totalidad. Por este motivo no es de extrañar que muchos de sus habitantes, preocupados por sus cosechas visitasen asiduamente sus viñedos.
Dice un refrán: “Por Santiago y santa Ana pintan las uva, en la Virgen de Agosto, ya están maduras”. Yo recuerdo, efectivamente, haber visto a hombres del pueblo, que el día de Santiago, que entonces era fiesta de guardar, habían salido al campo por hacer algo antes de misa, regresar con algún racimo de uva, verde toda vía, pero en el que ya aparecían una docena de granos maduros.
El envero era una buena noticia, significaba que pronto podríamos salir a las viñas más próximas al pueblo y coger uvas. Si había uvas estaban solucionadas varias comidas al día y por supuesto el postre. Un racimo de uvas con un buen trozo de pan era un buen almuerzo o una buena merienda. Unas migas en las que se desgranaban abundantes granos de uvas estaban más ricas y sabrosas. Hasta los galgos, delgados y famélicos, se acercaban a las cepas y comían abundantes uvas para matar el hambre.   
Bendita uva, bendito envero que tantos problemas alimenticios solucionaste en Godojos en tiempos difíciles de racionamiento y escasez. Una vez que maduraban la uvas, ya sabíamos buscar aquellas más sabrosas o más vistosas: las dulces de moscatel, las frescas y jugosas de robal, las apretujadas, pero sabrosas de garnacha o las más vistosas de “sangreliebre”, colgadero o “cojón de gato”.
Solamente son recuerdos de aquellos tiempos duros, pero entrañables de la vida en nuestro querido pueblo  Godojos.
Desde MIAMI PLAYA. CARLOS ALDA 

miércoles, 22 de junio de 2011

ACACIA CUMPLE CIEN AÑOS


ACACIA nació en Godojos, el día 22 de junio de 1911, por lo tanto dentro de unos días, si Dios quiere, cumplirá CIEN años.
Acacia es la madre de Inmaculada, de Pili, de Elena y de María. Tiene una nieta que se llama Elena como su madre y dos yernos, Carlos, marido de Elena  y Domingo, pareja de María.
Acacia era una mujer alta y elegante. Yo recuerdo que era una mujer dulce, como la flor del árbol que lleva su nombre, sensible, religiosa  y delicada. Siempre hablaba en voz  baja y pausada, transmitía paz. Se casó con Domingo, un hombre alto y bien plantado, muy jaque él y muy buena persona.
En Godojos siempre vivió en  “la CASA ALTA”, dominando el pueblo y frente al castillo. Esa casa tenía un gran corral y de niños subíamos a jugar con su hija Inma (Adita) y con el primo José Mari. Allí estaba la abuela Concha, madre de Acacia y de José Luis Nieto, casado con mi tía Prudencia y padre de los Nietos de Godojos.
La abuela Concha nos contaba cuentos y nos cantaba romances de tristes cadencias. El romance de “Delgadina” era nuestro preferido.
Creo que Acacia memorizó todos esos romances y con voz dulce se los ha cantado, primero a sus hijas y después a su nieta Elena. Aún canta ahora, aunque solo tiene un hilito de voz y su memoria viaja por los tiempos pasados llenos de princesas, castillos y lugares encantados. Acacia nos canta canciones ingenuas, confusa la historia y clara la pena.
Bien se merece Acacia nuestro recuerdo, nuestra felicitación, una piadosa oración y  nuestro cariño. El pueblo de Godojos debe obsequiarla con un gran ramo de flores, que vuelva a llenar su vida de colores a legres y de perfumes naturales.
Es la segunda mujer de Godojos  que alcanza los cien años. La precedió Emilia Cubero no hace mucho tiempo.
MUCHAS FELICIDADES, ACACIA, Y UN BESO FUERTE  Y CARIÑOSO DE QUIEN ESCRIBE ESTAS PALABRAS.

  CARLOS ALDA



SAN LAMBERTO


SAN LAMBERTO fue un mártir zaragozano. Cuentan la crónicas, que san Lamberto era labrador. Su dueño, al enterarse que era cristiano, le cortó la cabeza con la reja de arado. El santo mártir, tomó la cabeza en sus manos y caminó hasta el refugio que los cristianos tenían en Santa Engracia. Allí cayó al suelo y allí fue enterrado junto con otros muchos mártires. Esto ocurría en el siglo tercero, en la persecución que  el  emperador Diocleciano hizo a la Iglesia.
En Godojos se conserva una pequeña estatua de medio cuerpo del santo. Hace tiempo tenía su cofradía. Su fiesta se celebra el día 19 de junio. Era la primera fiesta en la que venían los gaiteros de Ibdes.
Los cofrades de san Lamberto eran especialmente alegres y bulliciosos. Celebraban su misa con devoción y sacaban al santo con su peana en procesión por todo el pueblo. La procesión iba precedida por el pendón del santo. Recuerdo, siendo niño, que un señor que se llamaba Cipriano, que era el padre de Luis, aireaba, movía y hasta bailaba el pendón con gran maestría. 
El baile del vermut y, sobre todo el baile de la tarde y de la noche estaba muy animado.
En Godojos, salvo en estas pequeñas fiestas, había pocas ocasiones de bailar.
San Lamberto era un santo privilegiado, pues alguien le dejó en herencia una finca. Estaba por Las Fuentes, y se llamaba el pendón de san Lamberto. El padre de Paulino y de Félix, Javielico, lo cultivó varios años. Con lo que producía y la cuota de los cofrades, estos celebraban una estupenda merienda en la bodega.
Creo que el último año que se celebró la fiesta de san Lamberto, con gaiteros, fue en 1970. Yo estaba de maestro en Ibdes. Alfredo, el gran Alfredo, pasó con su yegua a buscar al tío Nevado, el único gaitero que quedaba en el pueblo. Me ofrecí a pasarlo en el coche a él, a la flauta y al tambor. Como el tío Nevado no tenía ya tamborilero, Alfredo se lo ciñó a la cintura y le acompañó tocando por las calles del pueblo. Al atardecer, preparó un sabrosísimo cabrito que nos comimos en la bodega.
Como en aquellos años se trabajaba tanto y tan duro, los jóvenes, mozos y mozas, tenían muchas ganas de fiesta y las aprovechaban al máximo. Recuerdo a mi primo Joselillo, que festejaba entonces con María, que cantaba al día siguiente de la fiesta imitando a los sanfermineros: “Pobre, de mí, pobre de mí, ya se ha acabado la fiesta de san Lambertín.

CARLOS ALDA 

martes, 14 de junio de 2011

GODOJOS EN PRIMAVERA

Escribía  Juan Ramón Jiménez:
“La primavera ha venido,
nadie sabe cómo ha sido”.
Recuerdo con cariño las primaveras de Godojos. Las mañanas eran claras y frescas. El cielo se vestía de un azul intenso. Las golondrinas y los vencejos planeaban incansables por las calles y plazas. Los gorriones se mezclaban con las gallinas y picoteaban buscando comida o material para hacer sus nidos.
En primavera el campo empezaba a brotar con fuerza. A las viñas se les veía crecer día a día.
Recuerdo que mi abuelo nos traía ALMENDRUCOS, que los comíamos untados en sal. Su sabor ligeramente ácido era muy agradable. También traía ACEDERAS. Las acederas eran unas plantas que tenían unas hojas carnosas y jugosas también con un sabor ligeramente ácido.
A veces, en el morral o las alforjas metía un manojo de CARDILLOS, que bien limpios y cocinados convenientemente, alegraban el cocido de garbanzos que comíamos a diario.
Godojos siempre fue un pueblo que vivió por y para la vid. Llegado este tiempo, íbamos chicos y mujeres a rayar. (En otros pueblos dicen esrijar). Había quien decía, que el trabajo de rayar se debía al tío Jacobo, no sé por qué las mujeres le echaban a él la culpa de esto.
Cuando rayábamos, además de quitar brotes de los pámpanos, también les quitábamos las puntas. Estas puntas, limpias y mojadas en sal eran un rico alimento. Más de uno, después de las comidas, a manera de postre, se comía un buen manojo de puntas de pámpanos.
Otro alimento curioso y también sabroso era los AGRACES. Cuando los racimos de uva empezaban a engordar, se cortaban algunos, se colocaban en un recipiente con agua, sal y tomillo y al cabo de dos o tres días se podían comer. Su sabor era especial, difícil de describir y catalogar. Si comías muchos agraces en adobo te rechinaban los dientes y con toda seguridad  que las tripas también andaban algo sueltas.
¿Se han perdido todas estas costumbres? ¿Se van a perder todos estos sabores? No lo sé. Tal vez ahora no los soportaría, me parecerían muy fuertes, pero yo guardo de ellos, de cuando era chico, el mejor recuerdo.
CARLOS ALDA

ROMERÍA A LA ERMITA DE LA VIRGEN DE SAN DANIEL

Ayer, domingo de Pentecostés, los habitantes de Ibdes bajaron a la ermita de  la Virgen de san Daniel a celebrar con su Virgen el día del Espíritu Santo.
Hace muchos años, un buen grupo de godojeños, presididos por las autoridades y el cura del pueblo, íbamos en ROMERÍA a la ermita de la Virgen de San Daniel.
Algunos hacían el camino andando, la mayor parte íbamos montados en caballerías, que entonces había muchas en el pueblo. La senda seguida era el camino del Romeral. Llegados a Ibdes, esperábamos junto a un puentecillo que vadeaba el río Mesa. El cura se revestía con los ornamentos sagrados y los monaguillos también.
Poco después de llegar, aparecían lo vecinos de Ibdes, que bajaban en procesión, precedidos por la cruz parroquial y por su sacerdote.
El encuentro se realizaba chocando las dos cruces a modo de saludo.
Seguíamos en procesión hasta la ermita. Por el camino, que discurría junto al río, cantábamos canciones a la Virgen y rezábamos el santo rosario.
Al llegar a la ermita, los monaguillos de Godojos estábamos muy espabilados para atravesar la puerta con nuestra cruz en primer lugar. Era un privilegio que tenía la cruz de Godojos, escrito en viejos documentos y que por ningún concepto queríamos perder.
Se celebraba la santa misa  cantada por los hombres y mujeres de los dos pueblos. Dábamos gracias a la Virgen por nuestras cosechas, que ya estaban a punto de siega, y pedíamos que el tiempo fuese propicio, que lloviese cuando hiciera falta y que preservase a nuestros campos, que eran nuestra forma de vida, del pedrisco y de las plagas malignas.
Después de la misa, en la explanada de la ermita, almorzábamos tortilla de patata, ricas magras, costillas y longaniza que nuestras madres habían preparado meticulosamente en las alforjas. Por supuesto que las botas de vino corrían de mano en mano sin parar.
Volvíamos a casa felices, desandando el camino realizado de madrugada por la senda del Romeral.
Yo recuerdo con mucho cariño esa romería a la ermita de la Virgen de san Daniel.
Una anécdota. El cura de Godojos era Mosén Félix y el de Ibdes Mosén José María. Este último había comprado un balón de cuero para sus monaguillos, pero estos preferían jugar a la pelota mano en su frontón. En una de estas romerías le ofreció el balón  a nuestro cura. Por 10 duros, o sea, cincuenta pesetas, compró el balón Mosén Félix. A partir de entonces comenzó a formarse el equipo de fútbol de Godojos que tantas tardes de diversión nos proporcionó a chicos y mayores.


lunes, 30 de mayo de 2011

BODA


El día 28 de mayo, se casó en la parroquia de Montecanal, Isabel Ramos Alda  con su novio Alberto. Isabel es hija de Carmen Alda, conocida en Godojos como Carmencita. Carmencita nació en Godojos. Es hija de Ildefonso Alda, el hombre que más veces ha cantado las misas y el miserere en la iglesia de Godojos, y de Pilar Gálvez, conocida como “ la Roya”.
Isabel es enfermera, sacó sus oposiciones y atiende a los enfermos en el hospital Royo Villanova, antiguo Cascajo. Su novio es policía municipal y un gran deportista.
La ceremonia de la boda fue entrañable. La novia entró en la iglesia del brazo de su padre y padrino, Ángel Ramos. El novio la estaba esperando al pie del altar acompañado de su madre y madrina.
Un cuarteto acompañó la ceremonia interpretando melodiosas y sentidas piezas musicales. El sacerdote oficiante les habló a los novios de la grandeza del amor, de sus efectos maravillosos y la alegría de compartir este día tan especial con sus familiares, con sus amigos y con Dios, que es quien depositó en nosotros la chispa del amor.
Al final de la eucaristía, Miriam Alda, prima hermana de la novia, leyó un pequeño discurso, muy poético y lleno de cariño y de recuerdos entrañables vividos juntas desde niñas.
Continuamos la fiesta en el hotel Meliá Corona, donde saboreamos un riquísimo banquete regado con selectos y generosos caldos. Muchos invitados había. Familiares, amigos de los novios y amigos de sus padres. Destacaré los godojeños que participamos en él. Tíos de la novia: Rosa Alda  y Jesús Monge,  Alfonso Alda, Carlos Alda y Maribel, Mari Carmen Alda, madre de la novia, Marisa y Roque, Conchita y Jesús Borque, Lupi y Antonio.
Terminado el banquete se abrió el baile con el consabido Vals. La gente joven y los que nos sentimos jóvenes, bailamos hasta bien entrada la madrugada y aplacamos el calor y el sofoco producido por el ejercicio con variados y riquísimos refrescos o mezclas con hielo y diversos destilados.
Los novios se despidieron de todos, porque sin pérdida de tiempo iniciaban un largo viaje de “Luna de Miel” por gran parte de Estados Unidos.
Desde aquí deseamos larga vida y felicidad sin cuento a los recién casados y a los hijos que Dios les de.
¡FELICIDADES!